Otro contenido en Dixo Dixo - Ali: AMANDITITITA: EL TRIUNFO DE LA ANARCUMBIA

Legalize It!

Por Baxter | Comentarios (6) | Publicado en Política, Salud en Julio 3, 2008 a las 01:02 PM

Estamos en pañales.

Ayer me topé con esto en Youtube. Uno de los candidatos presidenciales del país (supuestamente) antidrogas por excelencia, Barack Obama admitió abiertamente que había inhalado cocaína en repetidas ocasiones durante su juventud. En el mismo video otros célebres personajes de la historia de la humanidad como Bill Clinton y Ronald "hago política peor que como actúo" Reagan admitieron haber fumado mariguana en algún punto de su vida. (Por supuesto, a nadie le gustó.)

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Recuerdo cuando en la atropellada carrera presidencial del 2006, Paty Mercado expresó su gusto por la mota. Inclusive, dentro de sus propuestas como candidato se encontraba la de la legalización de la mariguana. ¿Se imaginan lo distinto que sería el país si la Mercado hubiera llegado a la silla? De entrada, la primera mujer presidente en un país de machos. Una mujer y además pacheca. ¿Suena liberal? ¡Suena descabellado! Millones estarían a disgusto... comenzando por los que están ahora en el poder.

Ahora piénsenlo en comparación a como estamos ahora. Un país en guerra, en donde día a día revisamos las noticias para enterarnos de decenas de muertos que se convierten en cifras. Hasta eso se ha vuelto parte del tedio, un tedio -por cierto- bastante redituable para ciertas personas. ¿En realidad quieren que se termine el narcotráfico? Es obvio que junto con las remesas, el negocio de la droga es de lo que más dinero le deja al país. Además de que activa y fomenta en otras latitudes esa economía bélica de la que los Estados Unidos depende desde hace muchos años.

Échenle un ojo a éstas gráficas.

La respuesta a muchos de los problemas en el mundo es la legalización.

Legalización, no libertinaje.

Legalización estratégica, inteligente... no barbárica (como la "guerra contra el narco"). ¿Por qué una pastilla que causa más daños a la salud si no es administrada correctamente es legal? ¿Por qué funciona tan bien el sistema de fármacos en el mundo? Las medicinas también son drogas... muchas veces más peligrosas que la mariguana.

Pero cuando Patricia Mercado y su partido político (no le crean a ningún político) insinuó la posible legalización, todos se le fueron a la yugular. ¿Es que en realidad queremos un sistema que promueve las armas y la guerra con la hipócrita excusa de la protección de la salud?

Estamos todavía en pañales.

baxter@dixo.com

PD. Encontré esto ayer. A más de uno le puede interesar.

Libros y Revolución

Por Baxter | Comentarios (5) | Publicado en Libros en Junio 26, 2008 a las 11:32 AM

Es difícil hablar de literatura revolucionaria, porque en realidad cualquier libro -en esencia- tiene la cualidad de cambiar la forma de pensar de las personas. Inclusive, la lectura del mismo libro en distintas etapas de la vida tiene la capacidad de cambiar la forma de pensar (y de entender el texto) del lector. No es lo mismo entender al Quijote cuando tienes quince años, que cuando tienes 45 o cuando lo lees en tus ratos libres de jubilado.

Los libros sagrados de cualquier cultura son el mejor de los ejemplos. Imagínense la revolución que existía en la cabeza del sujeto que escribió sobre un tipo barbón que metió a todos y cada uno de los animales existentes en un barco. Ahora, los significados que ese relato pueden tener dividen a pueblos enteros... cada quien le entra por donde puede. (Para esos efectos léanse el primer capítulo de A History of the World in 10 ½ Chapters del inglés Julian Barnes, en donde relata "la otra historia" de Noe y los animales que no vivieron para contarla.) Qué decir de las implicaciones sociales, históricas y políticas que pueden tener las múltiples lecturas de los textos sacros de cada cultura: genocidios, guerras, formación de países y demás barbaridades que dejaremos para otro momento.

Siempre hay un libro que llega y te da un madrazo en la cara que te revoluciona completito. Hay a quienes esas influencias les llega por medio la música que escuchan (como los metaleros con H.P. Lovecraft), un libro que sale en alguna película (más de uno se leyó los libros que salen en Ghost Dog de Jim Jarmusch), o referencias de libros en los mismos libros (imposible leer a Borges sin una previa consulta a sus epígrafes y chistes literarios). Aun cuando generalmente la mayor parte de esos libros 'revolucionarios' son parte de los planes de estudio de preparatorias, (una lástima tener que leerlos para sacar una calificación) existen muchos otros textos que están prohibidos. Aquí una lista con algunos de ellos en los Estados Unidos, y eso que no sale ningún texto 'contestatario' como el ilegible Capital de Marx. En México recuerdo todavía con agrura el escándalo que Sor Carlos Abascal hizo cuando a su hija le pusieron de tarea leer Aura de Carlos Fuentes. ¡Escándalo! ¡Impudicia! ¡Perversión! Disculpe usted señor don ultraderecha: creo, y sólo creo que en la Biblia suceden cosas peores que esa simple metáfora...


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En cuanto a mí, recuerdo vívidamente la primera vez que leí Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco. Tenía como catorce años, justo la edad en la que tus ídolos mueren, cuando dejé (parcialmente) de ser niño y leí uno de los primeros libros que me comprendieron, que me cambiaron. Luego vino Vicente Huidobro y su Altazor, un galopante poema que cae hasta convertirse en nada, y al mismo tiempo en todo un nuevo universo. Xavier Villaurrutia, la muerte, el sueño y un "Nocturno en el que nada se oye". Jack Kerouac y las ganas de abandonar el nido con On the Road. Un par de biografías del Ché. Vargas Llosa y su cinematografía literaria con La fiesta del Chivo. Tratar de leer -y no entender absolutamente nada- con Nietzsche y la forma en la que el tal Zaratustra hablaba. Baudrillard y la verdadera cara de Disneylandia en Cultura y simulacro. Whitman, Blake, Shakespeare, Baudelaire y la negra condición humana. Nick Hornby y las relaciones entre seres humanos con High Fidelity. Todo eso en medio de una torre de libros que quedan por descubrirme.

Hace unos días mi amigo Tizano me dijo algo con la boca llena de razón. "Hay que saber escoger bien qué leer, hay demasiado material y muy poco tiempo para dedicarle." Oración que toma más sentido cuando el TVNotas, el Ooorale o el ESTO podrían contar como el libro al año para el mexicano promedio. Con tantas opciones que inyectan tanta vida, preferimos los libros de superación personal de Sanborns. Al final, eso es lo que el sistema promueve.

¡Viva la Revolución!

Cada quién...

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baxter@dixo.com

Ciudad en Obras

Por Baxter | Comentarios (3) | Publicado en Política en Junio 25, 2008 a las 02:46 PM

Más de una vez he hecho el berrinche usual de todos los que habitamos en el DF porque alguna de las calles que necesitas usar para llegar (o salir) de tu casa está en obras. Y es que se ha vuelto una especie de moda-obligación para los políticos desde que SanAMLO hizo su campaña desde un segundo piso en Periférico. El problema no es que haya obras (de hecho las aplaudo, me parece fabuloso que en lugar de embolsarse nuestra lana como la mayoría de los regentes hicieron, la inviertan para mejorar la situación de la ciudad), sino que esas obras sean nada más POR QUE SÍ. PORQUE HAY QUE DEMOSTRAR QUE ESTAMOS CUMPLIENDO.

(O más bien 'quesque' están cumpliendo, más bien están ganando apreciación popular, y por lo tanto... votos.)

Como el caso de Gabriela Cuevas, su proyecto de obra en Palmas y Periférico y la disputa con su archienemigo Marcelo Ebrard. ¿De verdad se necesitan esas obras, o es un caso más del populismo tan satanizado por tu tío Felipe? Marcelo, mi carnal: ¿qué tan distinto es hacer una obra así de 'malhechota' que las obras que están haciendo en todas las demás delegaciones no panistas? El punto es que cada que se pelean, más populares se vuelven, pero menos nos funcionan como funcionarios públicos.

El otro día platicaba con uno de los dueños de los locales del Jardín Centenario en Coyoacán, delegación perredista por tradición. Por si no lo sabían, el centrito de Coyoacán está en obras desde hace meses, pero no sólo en obras... parece que llegaron un puñado de gringos e iraquíes y se pusieron a jugar entre los jipis. Todo, absolutamente todo está patas pa' arriba. Lógicamente los ambulantes se fueron, (se especula que esa es una de las razones por las que se la llevan con tanta calma) pero regresarán. Lo que no regresa es la gente, y eso hace que los negocios (que sí pagan impuestos y servicios) estén quebrando. El Siberia (¿se acuerdan del Siberia?), por ejemplo, ya quebró. Entonces viene la teoría de la conspiración, y es que no están moviendo un dedo en las obras de Coyoacán para los negocios truenen y que ciertos empresarios tengan el terreno libre para hacer su agosto en la plazita. (¿Centro Histórico?)

Pero en fin, todos tienen su propia opinión sobre lo que sucede tras esas cosas, pero únicamente los que están detrás saben que es lo que realmente pasa. Al final, llevan haciéndolo durante décadas y así ha 'funcionado' la cosa. El problema es que cada vez más personas están inconformes, y cada vez sus 'obras' tienen que ser más grandes para tapar el hoyo... una vez ahogado el niño.

¿O de verdad es tan difícil gobernar una ciudad así?

Ahí me cuentan.
baxter@dixo.com

Mi rola favorita de Sabbath

Por Baxter | Comentarios (8) | Publicado en Música en Junio 17, 2008 a las 05:30 PM

Llegué al mundo de los riffs más ponchados del mundo y las rolas más partemadres del universo de forma extraña y gracias a esas personas dedicadas a promover la música. Tenía unos 13 años, paseaba por Pericoapa (ja!) y me topé con el famosísimo puesto del gordo metalero. (Sí, ese que está en todos los toquines y se parece al Comic Book Guy, pero mucho más rudo.) El punto es que empezaba a gustarme el metal, y llegué buscando un disco de Pantera y "el disco que trajera la de "Iron Man" de Ozzy. De mal modo y con afán de engrandecer más su ego me corrigió y me dijo que "Iron Man" no era de Ozzy sino de Black Sabbath. No tenía ninguno de los dos discos que quería pero me dio un disco en el que venía un cover de la rola cantado por Ozzy. Me lo llevé. Nativity In Black: A Tribute to Black Sabbath fue mi entrada a varias bandas, pero primordialmente me introdujo a las rolas de Tony Iommi, Geezer Butler, Bill Ward y el dichoso Ozzy Osbourne.

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Y escuché el disco de principio a fin varias veces, pero hubo una canción que me obsesionó. La interpretaban Al Jourgensen (después aprendí de Ministry) y unos tipos llamados 1,000 Homo Dj's. "Supernaut" tiene uno de los riffs más poderosos que he escuchado en mi perra vida, y en ese cover las vocales del Jourgensen se escuchan más que pachecas por los procesos industriales noventeros. El cover lo pueden escuchar aquí.

Poco tiempo después llegaron a mis manos varios discos de Sabbath, primero el Paranoid, luego el Master of Reality y el homónimo. Pero cuando escuché el Vol. 4 y llegué a la pista número 5 luego de un track de puras pachecadas, de verdad que sentí que me moría y volví a vivir. Todo, absolutamente todo, de principio a fin en esa canción me parece perfecto. Las letras surrealistas, con un optimismo oscuro, ateo. El riff principal suena pedorro y pesado; pero al mismo tiempo es feliz, divertido. El bajo siempre cadencioso, sin perder una sola nota. La parte de las congas a la mitad de la canción después del enajenante solo del guitarrista con el dedo mocho es un orgasmo para cualquier amante de la música.

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Ese disco no es lo mejor de Black Sabbath, empezaban a meterle duro a la coca (a diferencia del álbum anterior en donde le rendían tributo a la mariguana) y comenzaban las guerras de egos. (La portada es Ozzy y sólo Ozzy.) Canciones como "Snowblind" son odas al polvo blanco y baladitas como "Changes" hacen que el disco no sea una obra maestra como sus predecesores. Al final sigue siendo música curativa, siempre lo he visto así. Un riff como el de "Supernaut" siempre te hace sentir bien, hagas lo que hagas.

Phil Anselmo y el resto de Pantera tenían razón, cuando en su último disco gritan rabiosos, para deleite de pubertos que se identifican:

"Your trust is in whiskey and weed and Black Sabbath... IT'S GOD DAMN ELECTRIC!"

Y cuando tienes dieciseis, o veinticuatro, o sesenta y dos... sigue siendo vigente.

Eso, damas y caballeros... es buena música.

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baxter@dixo.com

Groserías

Por Baxter | Comentarios (9) | Publicado en Educacion, Libros, Todo y nada en Junio 2, 2008 a las 01:16 PM

No recuerdo si escuché o leí alguna vez a alguien que decía algo así como "un lenguaje sin groserías sería un lenguaje incompleto". Y es que en verdad no podríamos comunicarnos por completo sin una palabra prohibida, sin un furioso dedo cordial levantado (vaya ironía que EL dedo grosero por excelencia, se llame de esa forma) o sin un gesto vulgar.

Por fortuna, el español tiene una variedad sin fin de malas palabras que pueden ser utilizadas en todo momento. Y se siente bien hacerlo en el momento indicado. Recuerdo la primera vez que dije groserías (las de verdad, no el clásico "caca" o "mierda") libremente. Fue uno de los primeros días en la primaria, 'dizque' jugando futbol con los más grandes. Cuando los escuché gritando malas palabras no pude más que correr rapidísimo y decir todas las groserías que me sabía, pero que nunca me había atrevido a decir. Mi lenguaje más rústico floreció y me sentí increíble. Por primera vez podía decir las palabras que les había escuchado a 'los adultos', pero con las cuales nunca me pude comunicar.

Tampoco está bien ser malhablado en todo momento. Es una especie de switch que se activa cuando estás con tus amigos, tu gente de confianza y que se bota cuando realmente estás enojado y salen unas combinaciones de terror. "¡Me cago en la renegrida concha de tu hermana puta!" (Ándale, ese argentino sí que estaba enojado.) Al estar tras el micrófono es difícil que salga alguna grosería, simplemente es hablar con respeto. En verdad suenan ridículos los locutores que con el afán de parecer cool para los chavos se la pasan diciendo "güey" a la menor provocación por que ya está "socialmente aceptada" la palabra. O qué tal los odiosísimos diminutivos de las groserías como "hasta la mother" o "inguesú". ¡Por dios! ¡Que alguien les de un buen zape! Se lo merecen por (ahora sí) contaminar nuestro lenguaje.

Hablando de las groserías en los medios, recuerdo perfectamente la primera vez que escuché un "carajo" en una telenovela, era una producción de Argos y se jactaban de hacer cosas distintas. Creo que lo hicieron un par de episodios y luego se convirtieron en la misma basura que su competencia. Supuestamente la Secretaría de Gobernación te multa si hablas con lenguaje impropio, pero hay quienes se escudan en el viejísimo argumento de: "Si Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura usa en repetidas veces la palabra "chingar" en El laberinto de la soledad, ¿por qué yo no puedo?" Hagan ustedes sus deducciones...

La verdad es que es divertido decirlas y escucharlas. Lo primero que le enseñamos a los extranjeros es a decir groserías. "A ver, John (o cualquier nombre de forastero), repite esto: Tienes cara de verga"... y van y lo repiten porque no saben lo que dicen. Ya que les explicas lo que acaban de decir les encanta, y los escuchas diciendo eso por todos lados. O cuando estás en algún lado donde no te entienden, te vuelves tres veces más malhablado de lo que eras porque nadie sabe lo que estás diciendo. Y cuando alguien sí te entiende se convierte en uno de esos momentos memorables. "Estaba insultando a un francés y de pronto me contestó en impecable español..."

Generalmente las usamos para agredir, sin embargo saber utilizar las groserías de forma elegante es lo más difícil. Por ahí hay ciertos autores que tienen el don del buen malhablar como Juan Villoro, José Agustín, Armando Vega-Gil o Rafael Bernal. Échenle una ojeada sus libros y encontrarán nuevas formas de hablar mal y al mismo tiempo sonar más sofisticados que nunca.

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Nos leemos pronto.
baxter@dixo.com

Vívela P!nch£

Por Baxter | Comentarios (20) | Publicado en Educacion, Eventos, Música en Mayo 26, 2008 a las 12:54 PM

Después de varios años de no asistir e ignorar su cartel y "propuesta" regresé este sábado para la edición 2008 del Vive Latino. Es un festival al que le tengo cariño por varias cosas. Fue al primer evento masivo al que asistí en vida, por ahí de 1999.

Tengo gratas experiencias en el Vive:


  • Ser empapado por mangueras mientras el sol pegaba duro y Los Amigos Invisibles se presentaban por primera vez en México.

  • Ver a los Wailers dos días seguidos y observar a los rastas salir de las coladeras para elevar el Foro Sol.

  • Ser noqueado por una patada voladora mientras hacíamos crowd surfing al ritmo de "América" de Resorte, y que un desconocido me reviviera.

  • El slam con Guillotina.

  • Andrea Echeverri cantando con una panzota redonda versiones jipis de sus rolas.

  • El aperre cuando la Sekta Core cantaba "Delfino".

  • El Gran Silencio y la corretiza con una especie de víbora humana en el escenario principal.

... entre otras miles de fotos mentales que se inevitablemente quedan de este evento.

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La razón por la cual dejé de ir al Vive Latino fue por la falta de respeto de muchos de sus asistentes. Misma impresión que se quedó esta vez que reanudé mi asistencia.

Aun cuando estoy seguro de que la gran mayoría de los asistentes del Vive son personas tranquilas, que van a disfrutar de un concierto de rock en paz, hay una constante en el festival: los lacras. No falta el culero que en el círculo de slam te de un chingadazo en la cara mientas escuchas que te dice "pinche güero". Tampoco el que se pasa de lanza con la chica que de buen pedo le enseña las chichis a la banda y quiere quedarse con el recuerdo táctil. O peor aun, los ñeros que le arrancan la ropa a la chava que se trepa en los hombros de su guey porque no ve de cerca a su banda favorita. El vato con su morra que se ponen a aventar hielos y se creen muy cagados. (¿Recuerdan cuando vino Dover? ¡Qué vergüenza!) Los que no respetan a la banda que está descansando y pasan corriendo y pisando a los demás. Los que le rasgan los pantalones al fresita y se cagan de risa...

Al parecer lo último que promueve el festival es que los unos respeten a los otros, y si lo han tratado de hacer, pues han fallado. ¡Y qué decir de la "experiencia de festival"! Después de ir a otros festivales realizados también en México en donde se preocupan por la calidad del sonido, la comida, las bebidas (estas últimas del mismo precio o más baratas que las del Foro Sol), que sea un festival al aire libre y no en un agobiante recinto de concreto, entre muchos otros "detallitos" me quedó la impresión de que el "Vive" está condenado a permanecer como está. No noté diferencia alguna de la última vez que asistí a este sábado.

Es una kermesse gigante, en donde no importa si tu comida sabe a madres, si la cerveza que compraste está tibia y sabe a orines de caballo o si el vocalista de la banda por la que estás ahí no se escucha en las bocinas. No se si les tocó ver a Pato Machete y la Contrabanda, pero él no se escuchaba absolutamente nada. Y supongo que fue así con muchos de los actos que se presentaron el fin de semana. ¿En verdad les cuesta tanto invertir un poquito en los detalles? (Detalles que por cierto, son fundamentales en cualquier otro evento. ¿O apoco veríamos un partido de fútbol por la tele en donde no se ve lo que está pasando en el terreno de juego? Ejem...)

El sentimiento es agridulce, porque al final terminé pasándola increíble. Tres bandas que valieron absolutamente la pena: BRMC, Santa Sabina, Ángeles del Infierno (¡TODOS SOMOS ÁNGELES!... WOW! JAJA). La experiencia de sentir la tierra cimbrándose desde las gradas cuando salió el Panteón Rococó fue irrepetible, aun cuando no comparta el gustazo musical. Ver a las parejitas darse besos con la lengua de fuera, las playeras, los colores, a la banda ansiosa en los vagones del metro, me hacen pensar que tal vez todo lo de arriba es simplemente un reflejo de que estoy amargado. Todos vivimos el Vive Latino de alguna forma.

¿Cuál es su experiencia?


baxter@dixo.com

Tan lejos... tan cerca

Por Baxter | Comentarios (19) | Publicado en Eventos, Life Style, Viajes en Mayo 19, 2008 a las 01:56 PM

Mucho se habla de China, al mismo tiempo poco se sabe de esa cultura que ha permanecido por convicción propia aislada del resto del mundo por siglos. Ahora, con los juegos Olímpicos en puerta y una apertura mucho más descarada al capitalismo, el país que provee más habitantes al mundo se da a conocer... parcialmente.

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La semana pasada tuve la fortuna de poder visitar Beijing, la ciudad más mencionada en lo que va del 2008 en los medios de comunicación. Y no es para menos, es la capital de la que -dicen- será primera potencia mundial en menos de lo que pensamos. Imperios, dictaduras, revolución, transición. Hasta donde me dejaron ver, me dio la sensación de que China vive una hipocresía similar a la que vivimos en México. Están pasando cosas, pero al mismo tiempo no pasa nada. De lo poco que pude observar Beijing, las similitudes con la ciudad de México son enormes. "Las diferencias están en los pequeños detalles" diría Vincent Vega allá en 1994.

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El caso del Tibet, es uno de los ejemplos. Pese a la insistencia de ONGs, y grupos de apoyo a la causa, el tema es prácticamente ignorado en los medios del país. En los seis días que estuve por allá no leí ni una nota relacionada en los medios, pese a la ebullición que se vive previa a la olimpiada. Es un problema local con implicaciones globales. ¿No les suena familiar a los casos de Juárez o a la caza de periodistas en el territorio nacional? ¿Cuántos van? Sabemos que el problema está ahí, pero al mismo tiempo no sabemos nada de lo que sucede cuando estamos en el mismo país. O los problemas raciales como el de los musulmanes del oeste dejan un sabor de boca similar al de las fronteras mexicanas.

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Leía en alguna publicación (todas están hablando de China) que los mapas de Beijing que se imprimieron hace más de 5 años ya son obsoletos. Están tirando la ciudad para estar "presentables" ante el mundo, y lo están haciendo con bombo y platillo. Están renovando vías de comunicación (no haciendo Circuitos Bicentenarios ni distribuidores viales, están literalmente amoldando la ciudad para sus nuevas necesidades), invirtiendo miles de millones de dólares en edificios cosmopolitas con arquitectura entrañable (basta con echarle un ojo a las sedes olímpicas), y sobre todo están trabajando en la hospitalidad y amabilidad. La sensación de estar en la zona empresarial de Beijing es como observar por primera vez en el Paseo de la Reforma. "Esto no es China." "Esto no es México." Y se nota, es evidente que a los chinos les está costando trabajo amoldarse a un nuevo estilo de vida. Manejan sus autos de lujo como asesinos: el peatón es inexistente para ellos (fui atropellado por un ciclista), son ruidosos, tramposones (siempre tienes que revisar tu cambio dos veces) y desconfiados. Si no fuera por barrera del lenguaje, me hubiera sentido en un México localizado en otra latitud.

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Poco pude apreciar del Beijing "viejo", el tiempo en que estuve ahí no me dejó. Sin embargo en el camino hacia la Muralla China (citando a Nixon: "Sí que es una gran pared") salí de esa parte posh de la capital china y me di color del verdadero Beijing . Las casas, construcciones y carreteras son muy parecidas a las de nuestro país. La entrada a la atracción turística no es muy distinta a la del zoológico de Chapultepec. La relación de comerciantes con turistas es de regateo total (parece que allá es deporte nacional, todo es negociable), las artesanías son como el cliché del recuerdito mexicano. En lugar de cabezas olmecas y calendarios aztecas hay máscaras y dragones. Hay mercado ambulante de frutas y dulces, falta nada más la pinturita de la cara para equiparar la experiencia.

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Todo es distinto, la vegetación, el lenguaje, las costumbres, la latitud; pero al mismo tiempo en esos pequeños detalles residen las grandes diferencias e igualdades que provocan una sonrisa, un enojo o simplemente un intercambio cultural.

baxter@dixo.com

De Hunter S. Thompson y la Pesadilla Aeroportuaria

Por Baxter | Comentarios (7) | Publicado en Libros, Viajes en Mayo 8, 2008 a las 04:00 PM

Es en verdad insultante la manera en la que cada vez se pierde más el respeto al pasajero (o en su defecto al cliente de las aerolíneas) en los aeropuertos. Y es que a partir del supuesto "todos son potenciales terroristas" las normas de vuelo internacionales son gradualmente más hostiles. Ahora para tomar un vuelo internacional los pasajeros tenemos que estar tres (sí 3) horas antes en la terminal. Somos tratados como delincuentes (claro, a menos de que viajes en primera clase, donde el vuelo cuesta casi el doble) y ante la crisis mundial de las aerolíneas nada parece importarles.

El último viaje que hice fue realmente una pesadilla gracias a los aeropuertos y a American Airlines (y su filial American Eagle... estaba mejor TAESA. Se los aseguro, al menos ahí eran medianamente amables). Filas eternas para hacer el check in, otras aun más largas para pasar por la seguridad. Uuuy, las zona de seguridad. Es aquí uno de los lugares en donde existe mayor hostilidad en el mundo. Te hacen desvestirte (con todo respeto) hasta que deje de sonar el afinadísimo detector de metal, y en caso de que encuentren algo "sospechoso" en los rayos X por los que pasan tu maleta de mano, ya valiste madres. No les importa si tu vuelo sale en 5 minutos o si tienes cosas privadas en tu maleta, primero la seguridad. Y creo que está bien, que cuiden de ti y de los demás, pero hay también una línea de respeto que atraviesan de vez en cuando para recordarte y justificar que vives en la "Guerra contra el terrorismo". Bah.

Y luego la aerolínea. Los tiempos en los que te daban de comer y de beber se acabaron. No me había tocado que los carritos de las sobrecargos ahora VENDEN alimentos y bebidas (alcohólicas). 3 DÓLARES por una bolsa de papas fritas. ¡3 DÓLARES... 33 PESOS por una mísera bolsa de papas! Increíble. Vaya, si están en crisis creo que deberían invertir en el cliente para que éste elija su aerolínea, estar puntuales, atender amablemente... nada. Nada. Por falta de comunicación de la empresa perdí un vuelo de conexión. Va, eso se entiende, pero luego vino la pesadilla real.

Llegué al mostrador a que me atendieran y un puertorriqueño de mal humor me dijo que me ponía en el siguiente vuelo. Bajo a la sala de espera y me doy cuenta de que no estaba en ese vuelo, me habían puesto en lista de espera porque el vuelo estaba sobrevendido. Y así pasó no uno, no dos, sino cuatro vuelos en los que esperaba que mi nombre fuera voceado para por fin poderme subir a un vuelo y llegar a mi destino. En el transcurso... puros ciudadanos norteamericanos fueron voceados a la brevedad, inclusive los que llegaron después de mí. Patada en los huevos. Regresé a quejarme como 20 veces y como cortesía, dicha aerolínea me dio un vale de comida de 7 dólares para gastar en cualquier establecimiento del lugar. Un sándwich vil y sencillo de jamón en el aeropuerto costaba 8 dólares. Ya no dan de comer en los vuelos, pero eso sí... te acompletan para tu lunch cuando no haz probado bocado en todo el día... por SU culpa.

Lo único que me salvó ese día fue un libro que llevaba para leer en ratos libres (que se convirtieron en un día completo desperdiciado en aeropuertos). Probablemente la más famosa de las obras del periodista y escritor norteamericano Hunter S. Thompson es Fear and Loathing in Las Vegas por la película de Terry Gilliam con Johnny Depp y Benicio del Toro. Como en la mayoría de los casos de adaptación, el libro dice mucho más que la película. Es una fuerte y ácida crítica a la sociedad norteamericana, al miedo irreparable que sienten ante lo desconocido (que me tocó presenciar en cuerpo y alma dentro de los aeropuertos gringos), al abuso y al desencanto del sueño americano y la caida del movimiento hippie. Mi mejor acompañante para sobrellevar un día entero de groserías y malos ratos, cortesía del miedo infundamentado hacia todo lo que no tenga que ver con los intereses del país de las barras y las estrellas.

Nos leemos en otra latitud,
baxter@dixo.com

Funerales

Por Baxter | Comentarios (8) | Publicado en Todo y nada en Abril 28, 2008 a las 01:59 PM

A Margarita

Ha sido época de fallecimientos, pésames y velorios. Dicen que vienen en paquete, pero cuando se trata de vida y muerte casi todos tienen una verdad supersticiosa al respecto. Y es que la muerte es en realidad el motor de la vida, lo que nos impulsa a hacer cosas, el miedo más grande que el ser humano siente y al mismo tiempo la única seguridad que tenemos en la vida. Para allá vamos todos, y en algún momento u otro nos vamos a alcanzar.

Existe una ambivalencia en los funerales, dentro de la pena y los lamentos existe también el goce, la catarsis. Es un ritual en el que no agradeces la invitación, pero sí la llegada de las personas. Tus conocidos y amigos son los que te distraen del momento de choque, te ayudan a asimilar la realidad, a darle la vuelta a las cosas, a recordar. Y los lugares están hechos para eso, para socializar y al mismo tiempo para acompañar al cuerpo inerte. Para que el muerto te acompañe y para pasar tus últimas horas con la persona (aun cuando ya no tiene vida, es en los momentos en los que más viva se siente).

Hay quienes prefieren alegría en sus funerales, quieren que se toque música, que la gente tenga un recuerdo alegre... es casi imposible. El sábado me tocó que nuestros "vecinos" de capilla cantaran, se sentía un ambiente agridulce, tenso, hasta que algunos estallaron en un llanto inconsolable. Necesario y tremendamente amargo. Después viene la famosísima risa prohibida de esos lugares. Es en las funerarias en donde sale el humor más negro posible, los chistes más ojetes y al mismo tiempo, los más precisos. Me ha tocado ir a funerales en donde ya no aguantas la risa y de plano tienes que salirte a desfogar toda la angustia que se siente en la atmósfera de esos lugares.

También están los funerales fashion, los que se convierten en eventos sociales y de relaciones públicas. Cuando vivía en la colonia Del Valle me tocaron los funerales de Cantinflas y Colosio cuando regresaba de la escuela. Era imposible circular por las calles, los policías bloquearon las avenidas y tenía que esperar algunas cuantas horas para poder regresar a mi casa a comer. Luego veías en la tele, en los noticieros y programas de espectáculos a toda la concurrencia que asistió al evento. Hace poco cuando murió "La Tartamuda" me tocó ver en uno de estos programas a los "invitados" de su funeral. Impresionante la hipocresía con la que entrevistaban a los asistentes. Es ahí cuando la muerte de alguien famoso se convierte en un signo de pesos para unos cuantos listillos. Lamentable.

Todos (o casi todos, yo la verdad es que no entiendo eso) visten de negro, y nadie sabe en realidad a qué va. ¿Qué es lo primero que le dices a un pariente de un fallecido? "Hola, lo siento mucho..." "Mi más sentido pésame" o demás frases que sobran porque en realidad no hay nada que decir. Simplemente hay que estar ahí.

Y las personas que trabajan ahí... Nunca lo entendí hasta no ver Six Feet Under. Se necesita un grado considerable de frialdad ante la tristeza ajena para atender una cafetería, manejar carrozas o maquillar muertos. Al mismo tiempo es de los trabajos más humanos que me puedo imaginar. Alguien lo tiene que hacer.

Todos tienen anécdotas de funerales, a todos se nos ha muerto alguien querido, todos hemos tenido que dar el pésame. Y es difícil, pero de alguna u otra forma, estos eventos te cambian para el resto de tu vida.


baxter@dixo.com

Los Greatest Hits y Led Zeppelin

Por Baxter | Comentarios (7) | Publicado en Música en Abril 18, 2008 a las 09:35 AM

Vaya decepción la que me llevé hace un par de meses al comprar la edición especial del Mothership de Led Zeppelin. Aun cuando tiene las mismas canciones que otras recopilaciones de la banda, el arte del disco está bien chido y soy coleccionista de los discos de las bandas que me gustan y este traía un DVD extra con presentaciones en vivo en sus tiempos gloriosos. Entonces decidí gastar en la franquicia de Zeppelin.

El DVD resultó ser un sampler de otro DVD. El orden de las canciones, su supuesta remasterización y el empaque del disco resultaron un tremendo fiasco. Pero ahí está un greatest hits más de Led Zeppelin en mi colección. La verdad es que prefiero el Remasters o el Early/Latter Days. ¿Por qué? Pues porque fueron los primeros discos de LedZep que tuve. Porque gracias a ellos me animé a comprar (en orden) toda su discografía y gracias a eso pude apreciar la música desde un panorama distinto.

Ese es el gran dilema de los Greatest Hits de cualquier artista. Por un lado escuchas la punta del iceberg y la posibilidad de quedarte ahí es muy grande, por el otro lado las posibilidades que abre un buen disco de grandes éxitos son infinitas en cuanto a descubrimiento musical. Todos poseemos un Grandes Éxitos de alguien, desde José José, Van Halen, Chico Che hasta Queen, las rolas "más importantes" en la carrera de los artistas se encuentran en esos discos, y siempre te sacan de problemas. Pero vamos, ¿quedarse únicamente con un disco de grandes éxitos de bandas como The Who, Pink Floyd, Beatles, Beach Boys o todas esas personas que consideraban (y por suerte todavía hay quienes consideran) importantísimo el hecho de hacer un disco redondo (incluyendo a Led Zeppelin)? Eso es asomarse a ver algo fabuloso y no darse cuenta de lo que está del otro lado del muro.

Probablemente todos ustedes han escuchado "Black Dog", "Stairway to Heaven" y hasta "D'yer Mak'er" hasta el cansancio, pero cuando esas canciones se contextualizan en un disco siempre suenan nuevas. No me dejarán mentir. La dupla de la ardidísima "You're Time Is Gonna Come" con "Black Mountainside" seguida de la brutal "Communication Breakdown" en el primer disco es un momento irrepetible en la historia de la música. La mística del cuarto álbum sólo se entiende una vez que los símbolos que conforman el título del disco hagan clic con la música al escuchar el disco de principio a fin a todo volumen.

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El Physical Graffiti es un disco doble, cada uno con dos conceptos, como las dos puertas de la ilustración de la portada. Y así, desde la improvisación alucinada y calenturienta de "Dazed and Confused" hasta el In Through The Out Door (que tiene algunos tropiezos disco y cosas raras) la discografía completa de Led Zeppelin es un deleite.

La banda murió justo en el momento preciso, son leyenda, la mejor banda que jamás se ha parado en un escenario. Al mismo tiempo son una franquicia ahora. Ahora ofrecen su música para vender celulares, sacan greatest hits a cada rato y su reunión en el O2 lanzó muchas dudas, la presentación en vivo (al parecer, porque no estuve ahí) dejó mucho que desear.

Led Zeppelin significa para mí (y supongo que para muchos otros miles) un nuevo descubrimiento siempre, ya sea literario, de valores de producción, arrojan un sinfín de posibilidades cada que le pones play a sus discos. Es la banda que me hizo entender al rock n' roll, la que me introdujo a gente como Willie Dixon, Jeff Beck o Howlin' Wolf, es la que siempre tiene un disco, una rola, un momento para cualquier situación.

Por eso no importa si Led Zeppelin se reunió o si sacan discos recopilatorios para pagar deudas, o si Plant y Page están gordos y canosos, o si Bonham murió por la soberbia de la ebriedad o John Paul Jones produzca discos chafas. Son eternos, y todas y cada una de sus canciones tiene algo que decirte.

Aquí una de las presentaciones más partemadres que les he visto.
¡Disfruten!


baxter@dixo.com

El Mejor Concierto de la Historia

Por Baxter | Comentarios (17) | Publicado en Música en Abril 15, 2008 a las 07:12 PM

Se acerca la temporada de festivales alrededor del mundo y miles de melómanos comienzan a saborearse lo que vendrá, a ahorrar hasta el último peso para ir a tierras lejanas a ver la reunión de SU banda, a hacer pronósticos sobre lo mejor y lo peor. Durante primavera y verano se llevan a cabo los eventos más relevantes en el año para los amantes de la música (algo así como el Indy 500, el clásico de Otoño o la convención anual de coleccionistas de estampillas de todo el mundo). Glastonbury, Coachella, Lolapallooza, Benicassim... hasta el Vive Latino. El tema de conversación se vuelve único. ¿Quién va a estar, cuánto va a costar, en dónde va a ser? Ir a conciertos o festivales se vuelve una especie de religión. No importa lo que venga, o cómo venga, hay un público cautivo que ESTARÁ. Y eso parece ser lo importante. Estar y ser parte de una colectividad.

La semana pasada vi por primera vez en vivo a una de las voces que más he escuchado en mi vida. Ozzy Osbourne en el Foro Sol. El ex vocalista de Black Sabbath y ahora franquicia multimillonaria vino a hacer extraordinarias las vidas de miles en lo que para él fue un acto de rutina. "Uno menos Ozzy, todavía faltan 20 fechas..." Supongo que algo parecido (y con toda proporción guardada por supuesto) sucedió hace unos meses con la visita de Bob Dylan. "Hace mucho no vamos a México, Bob." Pues vamos... qué chingaos. Al parecer nos hemos convertido en una empresa redituable para las bandas que comienzan a carecer de contratos multimillonarios. Y todo (o casi todo) lo recibimos con los brazos abiertos. Y no estoy diciendo que eso sea malo... al contrario. Una especie de subreligión nos rodea a todos y por unas horas nos unifica.

El año pasado, durante la visita de Roger Waters al DF, me tocó ver a más de un padre con chamaco en brazos, exponiéndolo al ídolo, al dios música, su primer acercamiento al Dark Side of the Moon. En el mentado "festival" con Ozzy, Korn y Black Label Society, convivían niños de 12 años con greñudazos thrashers y vetustos metaleros amantes de Sabbath. Hablando de conciertos de metal, nunca olvidaré la vez que Phil Anselmo con una sola mano y a los 30 segundos de aparecer en el escenario logró hacer que una muchedumbre se animara a tirar todas y cada una de las sillas y divisiones de sección en el Foro Sol para hacer de su presentación un concierto genuino de rock n roll y no mamadas.

Hace casi un año me tocó ver una de las manifestaciones culturales más interesantes en un concierto. Coachella, último día, en el escenario principal cerraban Manu Chao y después el regreso de Rage Against the Machine. El público latino se dejó caer, a diferencia de los otros dos días en los que el campo de polo fue invadido por springbreakers y chicos rubios californianos. El ambiente racista se sentía tenso, veías a chicanos trabados en crack, fresitas californianos que iban a su disneylandia rockero y fratboys que escuchaban a Rage sin entender lo que realmente decían sus letras. Cuando se subió Manu Chao, hablaba en español, el público respondía. Lo único que dijo en inglés fue una especie de regaño a la sociedad yanqui. Y el ambiente se sentía tenso. Los gringos estaban esperando a Rage, los latinos disfrutaban al Radio Bemba Soundsystem. Y cuando llegó el momento, se suben los tres exAudioslaves con Zack de la Rocha. ¡Madres! Todo California se cimbró en un choque de culturas comulgando en slam. Y toda la energía negativa que se sentía en la atmósfera desapareció.

Hay algo en la vibra de algunos conciertos que tiene capacidades sanadoras. El moshpit suele ser un acto de hermandad y no de violencia y brutalidad. Los encendedores pueden ir más allá de un cliché para marcar un momento con la etiqueta de 'memorable'. Y generalmente esos momentos también se quedan en las mentes de los que hacen posible esa comunión (a menos de que estén muy fritos, claro). Todos tienen sus postales (visuales y sónicas) de esos momentos en los que un concierto cambió su vida.

¿Cuál es el mejor concierto al que han asistido?


baxter@dixo.com

Trepador@s

Por Baxter | Comentarios (10) | Publicado en Todo y nada en Abril 4, 2008 a las 12:12 AM

Todos nos hemos topado con algún trepador o trepadora en la vida. Son aquellas personas que utilizan a otros para lograr su cometido, haciéndoles creer que tienen una relación sincera. Existen varios tipos de trepadores, y las situaciones que se presentan cambian de caso en caso. Pero generalmente los trepadores utilizan las relaciones sentimentales para "trepar" (valga la bendita redundancia) en el ámbito social, económico, político... de poder pues.

Los vemos en todos lados.

El sonadísimo caso de Anna Nicole Smith y su esposo el multimillonario y anciano que le duró un par de meses únicamente, y que la volvió (aun más) pudrirrica. O el bailarín Kevin Federline con la Britney, o todas las novias de los JuanesOsorios y demás clones de la producción televisiva. (Que ahí el trepadorismo es bilateral, ellos utilizan los enormes senos de las vedettes para disimular lo vulnerables que son frente a las cámaras y así conseguir más "fama" jajaja.) ¡Por Dios, cómo un tipo como Juan Osorio puede ser "famoso"? Lo peor es que funciona. ¿Cómo alguien sin más talento que el de utilizar a los demás se convierte en una figura pública? ¿Es culpa de los medios, o del morbo del público? ¿Eres a quien te estás cogiendo? También su mérito tienen... ¿eh?

O en el caso histórico de la política, dicen por ahí que existen alas dentro de los círculos de poder que se arman sus orgías loquísimas. Y de ahí salen algunos de los candidatos y servidores públicos que viven de nuestros impuestos. ¿Traiciones? Incontables casos. El último cachorro del Maximato, Lázaro Cárdenas le pintó huevos a su mentor, Plutarco Elías Calles a los pocos meses de llegar al poder. ¿Será que para tener éxito tienes que acostarte o pisotear a quienes te ayudan?

Según yo no.

En más de una ocasión me ha tocado escuchar pláticas sobre chicas que se cogieron a profesores para obtener calificaciones. Hombres que sedujeron a sus jefas para obtener aumentos de sueldo, o el caso de las groupies... (¿Recuerdan la parte de "Young Lust" en The Wall? Todo, absolutamente todo por acostarse con el rockstar.)

En una plática el día de hoy salió a relucir el tema. Conozco a quienes se han casado con los que alguna vez fueron sus maestros o jefes, porque realmente encontraron la felicidad (chale). También conozco personas que se han aprovechado de su status para conseguirse novias que probablemente tampoco dan un varo por su nueva "pareja". No todo es negro o blanco, y juzgar sin conocer se convierte en una atrocidad inmediatamente. Total, se armo la polémica. Unos decían que sí se valía, mientras que otros apelaban a la ética y decían que eso estaba mal.

Por ahí dice el cliché que en la guerra y el amor todo se vale. Cliché al final.

¿Ustedes qué piensan?

baxter@dixo.com

Cómo el cine cambió mi vida

Por Baxter | Comentarios (4) | Publicado en Cine en Marzo 27, 2008 a las 09:17 PM

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FUNCIÓN DE LAS 8
Baxter
CLASIFICACIÓN : B

Desde siempre he sido fan enajenado de las películas. De algunas me aprendí los diálogos y cambiaron mi forma de pensar; otras me hicieron cambiar mi forma de hablar o de vestir. Cada película que veo (sin importar cuál sea) me hace aprender algo. No hay películas malas, (porque hasta las malas pueden llegar a ser buenas) simplemente situaciones y momentos para verlas. Hay películas para cierto tipo de sentidos del humor, películas de nicho y cintas generacionales. Las primeras dos que cambiaron mi vida fueron las que modificaron también la forma de pensar en los noventa: Pulp Fiction y Trainspotting. Esas cambiaron mi forma de ver la vida, de pensar, de vestir, de actuar con los demás (y sí, me aprendí los diálogos en algún momento de mi vida).

Pero esa fue una etapa adolescente. Las verdaderas veces en las que el cine ha cambiado mi vida, ha sido de la mano de las novias que he tenido. Puedo adjudicar a mis relaciones amorosas, la forma en la que concibo y concebiré (si es que tengo suerte) al cine. Ir al cine solo es una experiencia más que recomendable, pero la verdad es que a mi me gusta más ir acompañado, con alguien que te pueda platicar impresiones sobre lo que viste al terminar la película, alguien con quién acurrucarte o simplemente cagarte de risa.

A los 16 vi Amores Perros con una de mis primeras novias. Ahí fue cuando entendí por qué las parejas van juntas al cine. En una de esas primeras salidas torpes con el sexo opuesto, entendí la forma en la que se apagan las luces. Cuando sucede eso, de pronto (y dependiendo del cine al que vayas) el ambiente cambia mágicamente. Lo menos importante es la película, en realidad se convierte en un pretexto. Fue la primera vez que fajé antes, durante y después de la película. Tuve que volver a verla cuando todo el mundo me contó que era realmente buena. Y sí que lo es.

Después anduve con una chica que me cambió de arriba abajo. Fue una relación intensa y corta, y en el transcurso me enseñó la Cineteca, una breve historia del cine y el peso del cine como arte. Con ella vi películas de Fellini, Bergman, Gavras, Pasolini , Almodóvar (en momentos relajados), Eisenstein, Woody Allen, Chaplin, Greenaway y una interminable lista de "cineastas de autor". Para ella, sentarse a ver una película significaba un ritual. Nada de palomitas, nada de besos durante planos secuencia eternos. Para ella, y posteriormente para mí, el cine era como un reflejo del ser humano. Después de la película (y hasta que se acababan los créditos) podíamos tener sexo, platicar o regresar a nuestras vidas cotidianas.

Cuando entré a estudiar comunicación aprendí sobre el cine de culto, más sobre el cine independiente y con mis clases me enteré un poco mejor sobre la historia de las películas como una industria. Y ahí coincidió el conocer a otra de las mujeres que ha cambiado mi vida. Con ella encontré el balance del cine como un pretexto para ligar y una filosofía de vida. Estaba bien ver comedias románticas pendejas (a las cuales me negaba como si se tratara de Satán en persona), y al mismo tiempo estaba bien la contemplación de Godard. El cine es importante, pero es más importante pasarla bien, entonces si alguna comedia estúpida con Will Ferrell (que por cierto llega a ser genial en ocasiones) funciona para la causa, venga.

Procuro ver mínimo una película a la semana, antes lo hacía diario pero le perdí el gusto rápidamente. Hay una película que no puedo ver en cualquier momento, pero sin duda es mi favorita porque le encuentro algo distinto cada vez que la veo. (Algo similar me pasa con los Beatles... creo que ahí está la magia de las cosas.)

Esta una de las secuencias más bonitas de la película. Disfruten, sale una de las mujeres más hermosas de la historia.


baxter@dixo.com

Los Ramones y cuando las cosas dejan de gustarte porque se convierten en moda.

Por Baxter | Comentarios (15) | Publicado en Música en Marzo 26, 2008 a las 08:41 AM

A todos nos ha pasado. Cuando hay algo que te gusta, que por alguna razón te vuelve "especial" (jajajajaja) y que de pronto ya a todo el mundo le empieza a gustar, a ti te empieza a cagar casi naturalmente. Sucede en casi cualquier situación: los atajos en la ciudad, restaurantes, bandas de rock, tiendas, frases que utilizas regularmente, ropa, sitios de Internet, chicas y... música.

Durante la prepa me encabroné en más de una ocasión porque la chica más fresa del salón llegaba a presumirme su playera de NIN, y se ponía a llorar porque no la dejaron ir a ver a Pantera al Palacio de los Deportes. Esas son las modas. Alguien (casi siempre un completo desconocido con sus amiguitos rebeldes) comienza un movimiento contracultural (¡pero qué sobada está esa palabra por cierto!) y a los pocos años el "público en general" comienza a adoptar rasgos de esa tendencia.

Hasta que pasa de moda y encontramos cosas con las cuales identificarnos.

Por suerte dejó de importarme si lo que yo escuchaba me volvía más o menos interesante, y pueden sonar los Boredoms o a Interpol en su momento y no pasa absolutamente nada. No me siento hipster o un cholo, o darky, por escuchar cierto tipo de música. Tampoco me identifico ya tan fácilmente con las modas. Supongo que es una característica infalible de la adolescencia, esa de querer ser siempre diferente, aunque seas igual al resto; pero en fin, de prejuicios estamos ya hasta la madre.

Sin embargo he escuchado a más de un punketón mentar madres de los fresas que van a los antros con sus playeritas rosas de los Ramones.

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"¿Por qué chingados los Ramones?" me pregunto yo también. "¿Se pondrán esas playeras porque son fans del Acid Eaters? ¿o de la etapa con Phil Spector?, ¿o porque huelen resistol y se ponen bien acá antes de ir a bailar el "Aserejé" y empedarse con un Bacardi de 1000 varos?, ¿o le prenden duro al estéreo con "Blitzkrieg Bop" y se sienten bien rudos cantando "Hey Ho!" después de taparse una peda de miedo? ¿O será porque en realidad todos ellos son fans de Adal Ramones?

Seas fresa, o no, yo creo que si traes la playera de una banda es porque realmente crees que lo que tienes en el pecho vale la pena ser difundido. Ponerte la playera es decir: "Esto me gusta un chingo, tanto que puedo ser un anuncio ambulante y no hay pedo."

Pero al ser difundido lo conviertes en moda.

Y después, cuando se convierte en moda te deja de gustar. ¿Cierto?

Playeras rosas o no. A mi todavía me encanta esta canción.

Y esta...

Y también esta...


Nos leemos a la otra.
baxter@dixo.com


No te olvides de escuchar el especial de Los Ramones, una producción exclusiva con entrevistas a los integrantes originales así como opinión del Reverendo Acapulco.

Los Pros y Contras de Poner Discos

Por Baxter | Comentarios (12) | Publicado en Música en Marzo 12, 2008 a las 01:42 PM

Desde hace ya algunos años me dedico a pinchar discos en bares y fiestas de la ciudad de México. No lo hago de forma regular, ni mucho menos vivo de eso. No soy un Dj (los verdaderos Djs usan viniles y hacen rutinas de scratches y breaks) y tampoco "toco" (esos que dicen que dicen que "tocan" ponen sus propias rolas, generalmente de géneros de electro que no me laten). Pongo discos. Lo hago porque me encanta la música, como una especie de terapia personal que me gusta compartir. Un par de audífonos, dos decks, una mixer y listo. A escuchar rolas y a encontrar la siguiente pieza en el rompecabezas. Es una especie de reto en contrarreloj en donde escoger la canción que sigue es emocionante y tenso.

He tenido noches muy buenas, en donde la gente realmente se la pasa bien, bailan, echan desmadre, cantan. Otras en donde de plano nomás ni una rola entró donde debía entrar, en donde falló el equipo y me echaron la culpa, o cuando simplemente no debía haber "trabajado" esa noche. Puedo estar horas enteras escogiendo música, haciéndola de selector.

A veces también mezclo y la hago de "Dj Perillas". Disfruto enormemente de los sets de personas que saben lo que hacen y que vuelven una fiesta en algo inolvidable gracias a la música, el orden en el que la ponen y cómo juegan con ella.

Recuerdo en alguna ocasión cuando era niño, un amigo de mis papás me llevó a la cabina del Dj en un antro como de merengue o salsa. Lo primero que quise fue tomar un disco de Salt-n-Pepa (no se por qué recuerdo ese dato, pero era un sencillo de "Let's Talk About Sex") y lo primero que intenté hacer fue scratchearlo. Lo rayé y me regañó. Después me dio la regla esencial del chango pone rolas. "Tienes que poner lo que la gente quiere escuchar, sentirla. Si quieren platicar, pon música para fondear, si quieren bailar, pues ponles algo sabrosón." Toda la razón concedida. No vas a ir a un salón de danzón a poner house, tampoco vas a ir a un antro de reggaeton con tus discos de metal.

(¿O sí? Únicamente he escuchado a una persona que se atreve a hacer eso y le sale bien se llama Diplo.)

Es chistoso, pero cuando pasan algunas horas de la noche, algunos creen tienen el mejor gusto musical y llega la hora de las complacencias. La democracia del Dj. En más de una ocasión se me han acercado para pedirme psycho, salsas y cosas que no traigo. Generalmente no salgo bien librado de esas fiestas porque no falta el clavadito que SÍ trae sus compilados de Dj Chacaraver y quiere despojarte de la música. Él y todos sus entachados y violentos amigos. He estado en lugares que me mandan las peticiones en servilletas con meseros, y otros en donde hermosas mujeres se acercan a pedirte buenas rolas. O cuando ves que tus amigos se la están pasando bien y tu tienes que escoger la siguiente rola y seguir con lo tuyo. Esa es la parte más difícil de poner discos, porque toda tu concentración se esfuma y tu atención tiene que elegir entre una buena plática con una chica guapa e interesante, echar desmadre con tus cuates o seguir fungiendo como peón de la fiesta. Ser parte y querer dejar de serlo... uff, es frustrante.

Todos hemos tenido complejo de Dj, nos hemos apoderado del iPod en la fiesta o hemos discutido con alguien por neciamente querer escuchar algo en una reunión (WARpig hace un atinado comentario sobre la pendejez de pelearte por la música en su último post ). Poner discos es una tarea difícil y hasta cierto punto mamona, porque en algún momento u otro... todos somos "diyeis".

baxter@dixo.com